Que te escribía un blog entero



domingo, 14 de noviembre de 2010

Un petite hommage

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Son bastantes las ocasiones que tuve, a lo largo de mi vida, de ver y charlar con él.

Podría contar las conversaciones que teníamos sobre mis zapatos sin tacón, de cómo me hacía pasar dos veces por la parada de un autobús porque había visto a una chica que le parecía guapa, pero quería verificar si realmente lo era.

Podría contar cómo iba a enseñarle en mi diccionario extranjero que pesaba más que yo a demostrarle que aparecía "berlanguiano" entre sus vocablos.

También contar cuando le regalé una muñeca "cuasi-dominatrix" que compré en un por aquel entonces llamado "todo a cien".

Pero quizá la vez que más me gustaría recordar fue la del estreno de París Tombuctú. Fui con mis padres, tendría unos catorce o quince años. Al acabar la película con un claro homenaje a "Celebrity" de W. Allen, con aquellas palabras escritas en un Toro de Osborne con una flamenca encima, "TENGO MIEDO L.", yo me emocioné y en cuanto salí de la sala me lancé a sus brazos casi de una manera instintiva. Luis, un abuelo como de los que quedaban pocos, me abrazó y me dijo "qué te pasa?", mientras mis padres se justificaban por la tontería crónica de su hija. Entonces, me miró y me dijo: "¿Sabes? Sólo hay dos personas que se han emocionado con el final de la película, mi hijo y tú".

Luis tenía la capacidad de hacerte sentir especial, porque, ¿quién no tiene miedo alguna vez? Gracias por existir.

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