Ayer vi una película muy interesante. Se llamaba La Flor del Mal y entre sus protagonistas estaban Michelle Pfeiffer, Robin Wright Penn, Alison Lohman y Renée Zellweger. Me pareció que tenía un buen planteamiento (un pésimo final, pero bueno, cada uno resuelve las cosas como sabe).
Me hizo reflexionar mucho sobre la manipulación.
La manipulación es mucho más sencilla sobre personas que te quieren o que se encuentran en una posición de inferioridad respecto a ti. Intelectual, social, laboral, emocional... Son factores que determinan aquel proverbio árabe que decía: "Si me engañas una vez, será culpa tuya; si lo haces dos, será culpa mía".
En esta semana se ha celebrado el Día Contra la Violencia de Género. Y, sin querer entrar en polémicas, creo que la mejor manera de combatirlo es la educación. Pero no sólo ya una educación en valores y en respeto, sino un educación para que las mujeres tengamos una autoestima REAL sobre nosotras mismas.
Y es que, ¿cuántas veces hacemos cosas sin querer? ¿Cuántas veces relegamos a nuestras decisiones por las de los demás? Quererse es respetarse, en ser sincero con nosotros mismos y ser capacer de decir que no cuando queremos decir que no y lo que queremos cuando se nos preguntan.
Ya no te esperas verte respondiendo cuando te preguntan "¿Qué quieres hacer?" lo que de verdad quieres hacer, sino que dices un "Lo que tú quieras".
¿A quién beneficia eso?
La manipulación es, por tanto, un arma de doble filo, porque si tú me engañas una vez, la culpa es tuya. Si lo haces dos, es mía, porque no me quiero lo suficiente como para negarte. Porque el que manipula lo hace sobre alguien a quien sabe que puede manipular, no se va a centrar en alguien que esté seguro de sí mismo.
Me he hartado de sentirme pequeña cuando mucha gente se dirige a mí. Se acabó. Llega... La Morena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario