Hoy me gustaría hablaros de un determinado tipo de persona que cree que se encuentra por encima de los demás por el simple hecho de tener pareja.
Estas personas con las que he tenido la inmensísima suerte de cruzarme en mi vida y que son expertas en regalarte con una sonrisa enorme y mirándote desde arriba, una barbaridad de consejos que ni quieres, ni has pedido.
Por supuesto, en estas cosas, hay varios tipos y no todas las parejas son iguales. Porque es curioso, cuando analizas los hechos, resulta que quien más te intenta picar, peor está con su pareja. ¿Casualidad? Yo creo que no.
En primer lugar está el "No ligas porque no quieres". Personalmente, me fascina cómo a esas personas les vale cualquier bicho viviente que tenga rabo (con perdón) para que sea tu pareja.
Y tú, a la primera, dices: "No, bueno, es que no hay ninguno que..." "¡Como que no!" interrumpen con vehemencia "¿Y qué me dices del amigo de tu cuñado, ese al que le falta un paleto y al que le huele el aliento a pies? ¿No te parece majo? Porque no ha parado de mirarte las tetas".
La cara que se te queda es una mezcla entre la contención de una "bofetada con la mano abierta te daba yo", las ganas irreprimibles de llorar y esa consciencia de que la gente no tiene que ser juzgada por su apariencia. Pero vamos, de ahí a que ese "Milana Bonita" te toque, hay un trecho.
En este sentido, una vez me pasó que una amiga, ávida de buscarme un partener, empezó a preguntarme con insistencia cojonera por qué no me gustaba un amigo mío si era encantador "Morena, ¿no te parece encantador?", simpático "Sí" ¿Y simpático? Porque es muy simpático", y divertido "Y divertido, ¿no? ¿Por qué no, Morena?" y que no entendía cómo podía seguir soltero (no como tú bruja bastarda, le faltó decirme). A los cinco minutos de ponerme la cabeza como un bombo intentando venderme a ese chaval como quien compra un sofá, me harté y le dije: "Si tan estupendo te parece, fóllatelo tú". A lo que me respondió "Sí, hombre, a ese. Teniendo yo a mi novio". Y es que al final, caen por su propio peso.
Una variante de estos son los que te dicen que quizá te tienes que mostrar más "receptiva". Y es que es muy bonito ver a tus amigos como sujetos follables, pero es porque les tienes cariño, no porque la especie humana dependa únicamente de que ellos se vayan a reproducir. Y tú te encuentras toda la noche hablando con esa pareja fantástica que te señala de manera muy poco discreta cada gañán que entra en el local, como si fuera obligatorio volver follada a casa. Puede que sea porque ellos ni lo van a oler.
Una variante de estos son los que te dicen que quizá te tienes que mostrar más "receptiva". Y es que es muy bonito ver a tus amigos como sujetos follables, pero es porque les tienes cariño, no porque la especie humana dependa únicamente de que ellos se vayan a reproducir. Y tú te encuentras toda la noche hablando con esa pareja fantástica que te señala de manera muy poco discreta cada gañán que entra en el local, como si fuera obligatorio volver follada a casa. Puede que sea porque ellos ni lo van a oler.
Luego están los que aprovechan cualquier conversación para hacerte sentir Bridget Jones. Tú estás en una reunión de viejos amigos, les conoces de toda la vida y da la casualidad de que eres la única soltera en ese momento.
Entonces, los que tienen un problema de falta de aficiones, empiezan a hacer un cuestionario tipo trivial sobre "las cosas tan divertidas que hacemos las solteras para llenar el vacío existencial que tenemos en nuestras vidas" y sobre cuáles son los requisitos para que un tío tenga que algo que hacer con nosotras. Que tienes que tragar saliva muy fuerte para no escupir ese papelito donde pone: "Para salir con un tío la primera norma es que no sea tan imbécil como tú" porque al final, igual es tu amigo.
Y entonces, te conviertes en el centro de atención de un grupo de personas que han perdido la capacidad de hablar en singular y encima se permiten la osadía de hablar de tus escarceos erótico-festivos con frivolidad y con muy poca discreción. Porque hay que tener en cuenta que en la mayoría de las ocasiones, cuando le cuentas alguna intimidad a un amigo con pareja, su novio se va a enterar. Y lo que es peor, se creen con derecho a que, como no es una cosa estable, se puede contar. Ahora, que a ti no se te ocurra comentar, por ejemplo, que cuando empezaron a salir ella se tenía que beber media botella de vodka porque sólo le veía bondades, pero lo que viene a ser livido, livido ninguna.
En esta línea, están los que además de jactarse del hecho de estar comprometidos, quieren que todo el mundo lo esté, no sé por qué, pero deben creer que es de pobres tener de amiga cercana a una persona que no es suficientemente buena como para conseguir a alguien que quiera estar con ella. Y entonces, como héroes de leyenda, te dicen que te van a presentar a un amigo, porque el estilo de tío que te gusta no es válido, no es para ti.
Y te lo presentan.
O te mandan una foto para que cuando le veas en persona no se te quede cara de haber chupado un limón.
Mientras todos ellos se devanan los sesos y te dicen eso del "ya llegará" como si fuera el único aspecto de tu vida que tiene importancia, tú y tus amigos solteros (y los ennoviados normales) salís de marcha, pasandolo mucho mejor cuando no tienes que hacerte la estupenda mientiendo y sacando las plumas de pavo real, siendo tal y como eres, porque lo que ellos no saben, es que así es como alguien se enamora.
Y entonces, te conviertes en el centro de atención de un grupo de personas que han perdido la capacidad de hablar en singular y encima se permiten la osadía de hablar de tus escarceos erótico-festivos con frivolidad y con muy poca discreción. Porque hay que tener en cuenta que en la mayoría de las ocasiones, cuando le cuentas alguna intimidad a un amigo con pareja, su novio se va a enterar. Y lo que es peor, se creen con derecho a que, como no es una cosa estable, se puede contar. Ahora, que a ti no se te ocurra comentar, por ejemplo, que cuando empezaron a salir ella se tenía que beber media botella de vodka porque sólo le veía bondades, pero lo que viene a ser livido, livido ninguna.
En esta línea, están los que además de jactarse del hecho de estar comprometidos, quieren que todo el mundo lo esté, no sé por qué, pero deben creer que es de pobres tener de amiga cercana a una persona que no es suficientemente buena como para conseguir a alguien que quiera estar con ella. Y entonces, como héroes de leyenda, te dicen que te van a presentar a un amigo, porque el estilo de tío que te gusta no es válido, no es para ti.
Y te lo presentan.
O te mandan una foto para que cuando le veas en persona no se te quede cara de haber chupado un limón.
Es en ese momento en el que te deprimes. Porque tú te miras al espejo, de arriba a abajo y piensas: "vale, no soy Claudia, ni Naomi, ni Elle, pero coño, no soy la niña que anunciaba la Play Station". Y te empiezas a plantear si no eres tú la que se mira de manera distorsionada. Sí, tú, con tu celulitis, tus tetillas pequeñas y esas millones de cosas que creías ver sólo tú. Pero debe ser que son más evidentes de lo que piensas. Porque si te presentan a un hombre muy majo, (que es todo lo que se puede decir de ese chaval con cara de gnomo y con un particular olor corporal, con pelo productor de aceite y con gesto extraño) es que no eres la chica que pensabas.
Insisto en que el chico es la persona más maravillosa del mundo, pero para estar con alguien que no tocarías ni con un puntero láser, me voy a vivir con cualquiera de mis amigos homosexuales a los que quiero con locura.
Lo mejor es ese momento en el que le rechazas, pero no a él directamente, porque no hay feeling, sino a tus amigos emparejados, que se lo toman como algo personal. "Pues no sé qué querrás" o "Pues es un chico estupendo que te iba a tratar muy bien" o "Luego no te quejes de que estás sola".
¡¿Que me quejo de estar sola?! No, hijo, no, yo no me quejo de estar sola, porque sinceramente creo que estoy mucho mejor así que viviendo una relación de autoengaño y a veces incluso cuernos porque me da pánico levantarme un día sin el mensajito de "Buenos días princesa". Porque yo me niego rotundamente a atenerme a soplapolleces de estilo adolescente para a cambio sentir que he triunfado en la vida.
No contentos con los que te insisten en personas que no te gustan, con los que quieren que folles mogollón porque vuelcan en ti la insatisfacción del orgasmo inacabado y disfrutan como locos de tus affaires (que luego son plenamente ficticios en su mayoría), están los que van con la estocada preparada para rematarte.
Yo no sé si es por envidia, porque están amargados o porque directamente tienen tan asumida esa posición de superioridad moral que se permiten el lujo de infravalorarte y despreciarte en tu cara. Una amiga me llegó a decir que tenía que bajar mis expectativas, porque todo lo bueno estaba ya cogido. Y que no podía pretender tener a un chico con esa lista infinita de premisas a disposición ahora que el tiempo ha pasado. Mirándome de arriba a abajo, me dijo con gesto solemne: "te tendrás que esperar a los primeros divorciados", mientas comía (Oh, Dios Mío!) carbohidratos y engordando como una puerca.

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