Que te escribía un blog entero



domingo, 24 de octubre de 2010

Publireportaje

De tanto en tanto me gusta hacer una pequeña excursión y probar sitios nuevos o redescubrir los ya conocidos.
Ayer sábado tuve uno de esos días. A la hora de comer volví a un sitio que según tengo entendido no pasa por su mejor momento. Sin ser ni de lejos un lugar que me apasione, decidí volver porque es cierto que tiene una de las mejores ensaladas que he probado nunca. Comiendo sólo su ensalada japonesa, con soja, alfalfa, espinacas, tomate y atún puedes sobrevivir varios meses. Muy rica, ¡sí señor! Al final, como era para dos personas y mi acompañante tiene alergia a lo verde, pedí otra cosa que también estaba buena. El caso es que ocurrió un pequeño milagro. Cuando llegamos, no había nadie. Cuando nos fuimos, el restaurante estaba lleno. Me encantó esa sensación.
Por la tarde, descubrí una tienda que estoy dudando si deciros donde está o no, porque tienen una colección de vestidos "fondodearmario" por 30 euros que te puedes morir, además de gafas de sol para invierno por 10 euros. Vi un bolso hecho con botones de metal que me enamoró. El propietario es un brasileño encantador al que le cuesta bastante expresarse en castellano y que a mí me cuesta bastante entenderle en portugués, pero la verdad que es una tienda digna de visitar. The Closet, se llama.
Por último, conocí un restaurante que ya me había llamado la atención en alguna de las noches de nube etílica. Se llama Olé Lola y tiene función de bar de copas/coctelería. Por la tarde, a 6-7 euros, por la noche, a 8-9. Cenamos típicas tapas, muy abundantes y nos obsequiaron con un chupito de vodka con dos tipos de licor de manzana coronados con unos pétalos de begonia. Todo, muy asequible. Así que, para otra, es una gran opción.

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