No es cuestión de brindar por la desgracia ajena, pero alimenta un poco la autoestima cuando ves que el trabajo del que te has ido hace más de un mes está parado, del todo. Incluso buscando noticias por la web, no aparece nada que debería haber aparecido. Cuando un compañero y amigo del trabajo me hizo llegar la noticia de que el superior directo, por el que yo estoy re-construyendo de cero mi vida, se había tenido que tomar unos días libres a causa de la bronca que le habían echado, mi yo interior esbozó una sonrisa. Sonrisa de la que, por primera vez, salieron a la luz todos los sentimientos que había estado conteniendo. Y me puse a llorar, obviamente. Pero, por primera vez, mientras lloraba, gritaba todo por lo que me habían hecho pasar y que, si ese era el castigo que le daban a quien permite un trato así, pues bienvenido sea.
Esto es parecido a cuando tienes una relación de dependencia con alguien que te pega o que abusa de ti. Si no tienes alta la autoestima, te devora. Pues así.
Pasando página que me hayo. Pasando a una página que será distinta cada día, porque cada día intento empezar de cero y celebrar cada cosa divertida que pasa por mi lado, aunque sólo sea un cachorrillo.
Entre los hobbies que perdí, estoy rescatando algunos. También estoy aprovechando para ver por dónde me tiran las musas. He vuelto a correr. Tercer día. 34 minutos. Asfixiada. Pero vamos a bajar los puñeteros cinco kilos. Y me niego a estar a dieta, porque opositar sin chocolate es peor que ir a la cárcel y cada vez que digo que me pongo a dieta, engordo dos kilos. Y de cinco a siete hay demasiado. ¡Y me pienso comprar ese vestido!
somos previsoras, hemos empezado la operación bikini con siete meses de adelanto, aunque mejor sufrir ahora que no ser una orco de gordor XD
ResponderEliminar