ÚIltimamente me embarco quizás con demasiado descaro en la profundidad de las relaciones afectivo-sexuales, pero es que hay que reconocer que son un filón. Y además, que ya me paso mucho rato al día hablando, leyendo y discutiendo sobre política y derecho.
"Diosito, llévame pronto".
"Diosito, llévame pronto".
Pero hoy quiero hablar de esos seres "ESPECIALITOS". Hombres y mujeres, hetero o no, que tienen un fuego oculto entre el ombligo y la ingle, que más que ingle parece hoz.
Me refiero, señoras y señores, a esas personas que tienen pareja estable como quien tiene un tío en Cuenca. Y tú, que eres tonta, pero no tanto, dices, "joder, si ya hay hasta AVE a Cuenca, macho, ¿qué haces que no te vas todos los fines de semana a verla?". Pero no lo haces, nadie conoce el porqué.
Estos "ESPECIALITOS", normalmente llevan más años con su churri que Rapphael en la Nochebuena de TVE.
Total, que estos especímenes son de diferente tipo. Insisto y subrayo, de cualquier género e inclinación sexual.
Tipo número 1. El sigiloso.
Este personaje evade las preguntas directas, habla fugazmente de "MariCarmen" o de "Alfredo" pero de una manera tan sutil, que no sabes si habla de su primo, de su nuera, en tiempo presente o pasado. Y como además su lugar de caza suele ser un sitio donde haya alcohol (que ni las iglesias se libran), pues como que a la tercera te da un poco igual y sigues adelante.
El caso es que esta persona nunca reconocerá que está en una relación estable, sino que siempre dará a entender que la cosa está finiquitada, pero que por no dar el disgusto a sus padres, se acuesta contigo... Y tú, imbécil, no tienes suficiente gasolina en el coche para alejarte. Hasta que te cogen por banda tus amigos y te dicen que está con su chiqui y que no va a dejarlo ni aunque se apague el sol.
Lo bueno: Que tienes tu versión de película de los años 60 "Él va a dejar a su esposa por mí" (Ingenua) y algo que contar.
Lo malo: El berrinche que te llevas.
Lo bueno: Que tienes tu versión de película de los años 60 "Él va a dejar a su esposa por mí" (Ingenua) y algo que contar.
Lo malo: El berrinche que te llevas.
Tipo número 2. El perro ladrador.
Éste no se corta un pelo. Tú sabes que está comprometido, él (o ella) lo dice abiertamente. Se sabe. Es público. Pero en cuanto el Reno Alf desaparece, te dice lo que te haría boca arriba, boca abajo, por delante y por detrás, que ni unas olas de esas de la playa que tú intentas levantarte pero sólo tragas agua.
Lo bueno: que habrá que pensar que mientras sólo sea de palabra, la cosa no tiene mucho peligro.
Lo malo: que como el individuo te guste un poco te pasas acordándote por lo menos un mes en compañía de tu imaginación.
Tipo número 3. El ignorador.
"Cuenta la leyenda que uno dejó a su novia". Es una frase con la que me gusta empezar cuando alguna amiga (o amigo, porque señores, hay mucho armario por ahí andando cerrado aún) me dice que se ha visto con alguien comprometido. Estos son de esos que tienen novia (o novio) pero como si no. Se sabe. Tú lo sabes. E incluso se permite el lujo de hablar abiertamente de la situación. Que te dan ganas de interrumpirle y decirle "Colega, ¿tengo yo pinta de psicólogo? ¡Anda y cuando te aclares me llamas!". Pero no lo haces. Y como eres buena persona, esperas a que se dé cuenta de que tú en realidad eres su media naranja y abandone todo por estar contigo. Sigue soñando. Que la cosa acaba con un "Para mí eres superimportante como amiga" y tú, engordando tres kilos del disgusto.
Lo bueno: Que no vuelves a caer con uno así en tu vida.
Lo malo: Lo que te cueste el gimnasio para bajar los tres kilos de helado.
Lo bueno: Que no vuelves a caer con uno así en tu vida.
Lo malo: Lo que te cueste el gimnasio para bajar los tres kilos de helado.
Tipo número 4. El maestro de esgrima.
O si no, poco le falta. Estos son los que son capaces de mantener dos relaciones estables. Profesionales. De todas todas. Me contaron de uno que estuvo 10 años con una y 4 con otra. Simultáneamente. Dos SIMs de teléfono. Se llevaba a las abuelas Encarni y Josefina de viaje "para que vieran mundo, cari" con cada una de las novias, cada vez con una, y luego seleccionaba las fotos para enseñárselas a la que se había quedado en casa. Y qué rendimiento debía tener. La cosa, obviamente, le explotó en la cara.
Lo bueno: Que no todo el mundo es así.
Lo malo: Que alguien hay que sí lo es.
Lo bueno: Que no todo el mundo es así.
Lo malo: Que alguien hay que sí lo es.
Tipo número 5. El fantasma.
Este tipo de personaje es de esos que, además de ser infieles porque no les basta lo que tienen en casa que se van a buscarlo fuera, se lo cuentan a todo el mundo. De modo y manera que ves al pobre diablo que suspira por ella (o diabla que suspira por él o por ella, lo que sea), comprándole peluches de "Te quiero mi amor" de osos abrazando corazones para que, además de cornudo, sea humillado públicamente. Se le denomina fantasma, porque a lo que se come de verdad hay que añadir los "porque yo no quise, porque adoro a mi Juan Luís", pero al pobre lo dejas en la puerta de casa a modo de perchero y mantiene un poco más la dignidad.
Lo bueno: Que puedes tener en tu mano la carta del chantaje.
Lo malo: Que queda descartado como pareja automáticamente.
Lo bueno: Que puedes tener en tu mano la carta del chantaje.
Lo malo: Que queda descartado como pareja automáticamente.
Tipo número 6. El tecnológico.
Este tipo he de decir que no lo tengo muy definido, pero viene a ser ese personaje que tiene pareja y que vive pegado a un medio tecnológico para estar en contacto contigo. Es de esos seres humanos que piensas que se ha puesto unas sondas para no despegarse de su aparatito, ya sea móvil u ordenador. Este tipo en concreto es de esos que te vacilan por chats, te comentan las fotos, te escriben mails, todo es precioso en el ciberespacio, se alcanza un grado de intimidad que ni Kim y Miki en 9 semanas y media, peeeeeero... sólo hasta que se habla de una relación física. "¡Eh!, ¿de qué vas? ¡que tengo novio!" "¿Dónde lo tienes congelado? ¡Si no te da tiempo a estar con él, si siempre estás hablando conmigo!". Y tú te quedas con cara de idiota pensando que igual el interior era más importante que el exterior y esas cosas.
Una variante es ese que no engaña a su pareja "porque tener cibersexo no es poner cuernos", aunque sea a través de una webcam.
Lo bueno: que donde haya un contacto físico que se quite el resto. Ponte pibón, sal un poco y se te olvidan esas "profundas conversaciones por messenger".
Lo malo: que os encuentreis en persona y pase de ti.
Tipo número 7. El viajante.
Este personaje es el especialito de los especialitos. Porque este es el que tiene a su churri en Cuenca de verdad. Entonces, todos los fines de semana, al principio, se va o viene Churri, con anhelo, desesperación, tristeza... Hasta que cae una juerga. Entonces la pena se pasa. O hasta que cae una bronca, que, claro, en la distancia, la reconciliación no es la misma, así que se buscan a alguien con quien reconciliarse. El problema viene cuando las broncas no dan lugar a reconciliación. Que si uno sale y con quién andará, que si el otro se mosquea "porque no ibas a salir y tu última conexión del wasap fue a las 5:43 de la mañana"... Y entonces, la solución es salirse por la tangente. Y la tangente eres tú. Imbécil. Que se va a volver con su churri. No entres a ser el malo de la peli... (Parezco una madre, lo sé).
Lo bueno: que si no deja a su churri, mejor, porque "el viajante" se acostumbra demasiado bien a esa soltería espacial.
Lo malo: que si lo dejan... Se irá con otra, no contigo.
Lo malo: que si lo dejan... Se irá con otra, no contigo.
Tipo número 8. El oso amoroso.
¿Quién dijo que los cuernos son sólo físicos? Que los hay que se enamoran perdidamente de otros, pero ojo, que de soltar la rama que tienen engachada con silicona, ni hablar. Estos son bastante peligrosos, sobre todo para sí mismos. Y para los amigos que le rodean. Porque claro, al llevar tanto tiempo con su pareja, también es colega, no le vas a decir "Deja esta relación y empieza otra". Porque te sabe mal provocarle sufrimiento a alguien que aprecias, aunque claro, sufrimiento es el estar con alguien que no te quiere. Pero la respuesta no es la más honesta: "Ya, y si Rosarito/Rosauro no me quiere al final, yo me quedo sin nada". Y tú le ofreces hacer "La del mono", soltar una rama cuando tengas cogida la siguiente. Y entonces se transforman en un ESPECIALITO del tipo 1, solo que nunca sueltan la primera rama, que tiene la humillación escrita en la cara.
Lo bueno: que si eres el objeto de su amor, ni te enteras y eso que te ahorras.
Lo malo: que seas su pareja o su amigo.
Lo bueno: que si eres el objeto de su amor, ni te enteras y eso que te ahorras.
Lo malo: que seas su pareja o su amigo.
Tipo número 9. El llorón.
Este "especialito" puede mezclarse con alguno (no todos) de los anteriores. Este personaje es de esos que, en medio de una curda enorme, en plena exaltación de la amistad se enrolla contigo. "Pero, ¿tú tienes pareja, no?" "Sí, pero esta noche me da todo igual, porque sólo me apetece estar contigo". Lo que tú no sabes, alma incauta, es que con toda la hormona segregándose, el nivel de alcohol se ve alterado, por lo que, cuando tú ya hayas optado por acallar tu conciencia con frases del tipo "el problema es suyo", "yo no soy quien tiene pareja", se te viene abajo y, antes, durante o después, se te pone a llorar. Pero como una magdalena. Y tú, que te quedas flipando, piensas en salir huyendo; pero como eres imbécil, te quedas y ¡encima dando consuelo!
Lo bueno: No hay.
Lo malo: Que te quedas a dos velas.
Lo bueno: No hay.
Lo malo: Que te quedas a dos velas.
Tipo número 10. El profesional.
Este personaje, antítesis del anterior, actúa como si poner los cuernos a su pareja fuera el pan nuestro de cada día, como quien se quita una espinilla. Se despide de ti como si hubieras quedado para tomar un café, lo que, puestos a elegir, casi es preferible a lo anterior. Pero claro, la honrilla de uno es lo que tiene, y el trastorno obsesivo también, y te pones a pensar "¿esto lo hará habitualmente? ¿Cómo se apaña? Pues yo veía la cosa desde fuera como muy bien, ¿quién iba a decir que fuera tan mala gente?". Y este personaje lo que hace es seleccionar bien a sus ayudantes, para evitar fugas en la información, callar con estilo y clase y mantener el tipo.
Visto lo visto, casi es una suerte toparte con especialito de este tipo: no engaña, no manipula, no te da el coñazo y no te genera problemas. Pero el problema es que estos son la minoría, por lo que, en la medida de lo posible, es mejor mantenerse alejados de todos estos ESPECIALITOS y buscarte a uno que, al menos en apariencia, no venga con bicho.
Mother of god...XD
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