Chico conoce Chica. Se gustan. Chico le propone quedar (para hacer la cosa más absurda del mundo). Chica queda con Chico aunque para ello tenga que salir de la torre de Mordor con siete dragones.
Chico le da una vuelta casualmente por el bar donde están sus amigos. Al día siguiente Chica se hace la encontradiza con sus amigas mientras pasea con Chico.
Chico y Chica empiezan a quedar con frecuencia, se van conociendo también en lo físico, yendo base a base, como dicen los americanos. Aunque haya 73 bases. Con la calma. Chico y Chica están conociéndose o incluso enamorándose un tiempo X hasta que o se ennovian o se dejan. Y por separado repiten operación.
Ahora no. Ahora hay dos posibles escenarios:
Escenario 1. Espacio académico/profesional:
Chico y Chica se ven todos los días.
Chico y Chica van a típica "cena de empresa"/"cena de navidad"/"quedada fin de exámenes".
Chico y Chica se emborrachan.
Chico y Chica van a la última de las bases sin pasar por ninguna de las anteriores. A lo "estocada".
Chica se pasa dos días mirando el móvil. Chico dos días de resaca.
Chico y Chica al reencontrarse el lunes se saludan de lejos con la cabeza.
Chico le cuenta al departamento/colegas/amigos la nochecita en un par de frases.
Chica se pasa tres días hablando con el resto de la Humanidad sobre si el color de corbata/camiseta que ha elegido Chico tendrá algo que ver con lo que pasó el viernes anterior.
Chico manda wasap a los 5 días preguntando que qué tal.
Chica tarda en responder 5 horas pese a haberlo visto a los 5 segundos también porque está consensuando qué va a responderle.
Chico escribe a las otras cuatro Chicas con las que se escribe wasaps pero nunca queda.
Chica mantiene conversación con otros tantos con los que intenta quedar pero tampoco puede.
Chico y Chica siguen rebuscando una historia de amor que merezca la pena.
Escenario 2. Espacio casual:
Chico y Chica coinciden en el local X a las 3 de la mañana.
Hay posibilidad de que haya conocidos en común, pero a partir de la cuarta copa da igual.
Chico y Chica se morrean en medio del local.
Chico y Chica se van a casa de uno de ellos y se saltan todas las bases posibles.
Chico y Chica se piensan si intercambiar teléfonos.
Si lo hacen, repiten la situación del escenario 1.
Tampoco van a encontrar nada ni remotamente parecido a una relación.
En cualquiera de los dos escenarios, la posibilidad de presentar amigos o amigas resulta tan imposible y tan agresivo como si le pideran que le hagan la pedicura a sus madres. Por no hablar del hecho de que si hay una segunda cita ya se habla de "estar invadiendo el espacio".
A la vista de las circunstancias, Chico y Chica se plantean hobbies de riesgo como batir el récord de horas jugando a la play o hacer la mayor cadena del mundo con papel de chicle.
Y luego nos extrañamos de por qué estamos tan desquiciados.

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