Que te escribía un blog entero



miércoles, 27 de abril de 2011

Soy Paco Mtnez Soria



Nuestra historia comienza tras la recepción por los medios ordinarios de la época de una epístola que decía, parafraseando "Hola Titis, el 8 de mayo es la carrera de la mujer, os apuntáis conmigo?" de una amiga, llamemosla "Calcetines".

La respuesta ante la convocatoria fue masiva.

Así que unas semanas más tarde, momento en el que comienza nuestra historia, nuestra intrépida protagonista piensa: "Jum, no me vendría mal entrenar un poco". Para ello, se colocó su traje especial de correr, muy similar a su traje especial de estudiar 12 horas diarias, sólo que con zapatillas de correr, y se puso en marcha.

Cogió un pequeño reproductor de música en el que había incluido una lista llamada "Canciones Alegres" que, tras haberla oido un par de veces, entendió que "alegre" y "makineto" no es lo mismo.

Así pues, con unas zapatillas de un color tan brillante que se ven desde el espacio, unas mallas que dejan poco a la imaginación, una sudadera que no tapa demasiada imaginación, una coleta, los cascos en un bolsillo y las llaves de casa y el móvil en el otro, se dirigió al único lugar donde se puede correr en un suelo acolchadito de todo el barrio.

Para llegar, se planteó el coger el metro o el autobus, pero decidió que era mucho mejor caminar 500 metros hasta el lugar en cuestión.

Cuando llegó, encontró serias dificultades para entrar, porque el recorrido en cuestión pasa literalmente por la puerta de acceso. "No pasa nada, en un hueco, entro a correr como un gamo". Y eso hizo. Dos o tres zancadas y vio un pivote que ponía "1.100 m". "¿Ya? No puede ser" Pensó nuestra protagonista, que no estaba ni cansada. Sí lo estaba cuando corrió 100 metros más, hasta el pivote siguiente, con un dolor muy agudo en el costado. El plan era entrenar, no morirse, por lo que nuestra intrépida deportista decidió ir un poco más despacio, a pasito ligero. Al persistir el dolor al cuarto pivote, decidió andar. Cuando recuperó el aliento, fue capaz de correr ¡600 metros seguidos! Estaba emocionada. Y así caminando y correteando, dio 3 vueltas enteras a la pista. Nada más y nada menos. Y eso sin importarle el retintineo de las llaves y cómo el forro del bolsillo sobresalía por debajo de la sudadera, a modo de cojoncillo colgandero.

¿Cómo consiguió hacer tres vueltas? Muy sencillo. Se dio cuenta de que correr es muy aburrido y sólo puedes mirar y como era la más lenta de todos los corredores se ilustró calificando del 1 al 10 el culo de todos los que la adelantaban, imaginando, a su vez que los demás no le mirarían ese culazo embutido en unas mallas. Idea que se tambaleó cuando dos "Señoras que quedan para andar" la adelantaron, momento en el cual se planteó que a lo mejor no debería haberse planteado la vida terrenal de manera tan espiritual.

Así que, tras su momento digno del grandísimo actor Paco Martínez Soria, nuestra protagonista regresó a casa, no sin antes hacer que estiraba y observando como todo el mundo la miraba fijamente a la cara cuando se cruzaban con ella. Al llegar a casa, entendió el motivo. Estaba color remolacha. Parecía que había corrido la maratón, pero no. Simplemente se autorecompensó con la idea de que todos, al mirarla, habrían pensado "joder, qué máquina de tía, seguro que ha corrido 14 km".

martes, 26 de abril de 2011

NO MOLA

Han pasado ya algunos meses, pero en mañanas como las de hoy, a momentos, vuelven imágenes, pensamientos, que invocan a que la garganta se me cierre y mis pupilas se dilaten como si me hubiera drogado.

Pero no, eso ya pasó. Pienso "¿de qué me sirve recordar? ¿con qué objeto?" E intento borrar las escenas de mi memoria. Cuando oyes a gente que ha pasado por lo mismo, ese nudo vuelve y el aire se enrarece.

Con el tiempo observas que no ha sido para tanto y te regañas porque crees que es posible que exageraras o dramatizaras la situación. Hasta que te acuerdas del ambiente, de las palabras, de la diminuta persona en la que te habías convertido. Demasiado bien me he recompuesto.

Hay quien por supuesto entiende que tengo un delicado estado de salud, como las damas decimonónicas que bebían vinagre para que su piel fuera más blanca. Si he aprendido algo es a relativizar bastante lo que los demás piensen de mí.

Pero de vez en cuando se me siguen agolpando en la frente los pensamientos de castigo, de ensañamiento, de miedo, al fin y al cabo. Y cómo me duele el pecho. "La patata" como sarcásticamente llamaba a eso que vulgarmente decimos corazón, mientras una tras otra las pastillas calmaban mi dolor.

No voy a volver a ser nunca la misma. Aunque siga teniendo pesadillas, aunque me fustigue por la falta de entereza en ciertos momentos, aunque, en días como los de hoy, tenga que parar de hacer cosas para sentarme a respirar profundo y decirme a mí misma, en un abrazo infinitamente maternal "ya pasó".

Aún no me siento capaz de volver a realizar una actividad normal, pero he recuperado lo que ahora mismo más me importa, que es la capacidad de sociabilizar sin pensar constantemente que soy una molestia para los demás. He aprendido a ver quién sí y quién no y sobre todo, a no juzgarme tan duramente.

El camino hacia el abismo fue largo, pero salir de él, lo está siendo aún más. Para recorrerlo, tengo muchos bastones en los que apoyarme, caretas de sonrisas tiernas para afrontar a los guardianes del empedrado, pero sólo con mi esfuerzo se sigue subiendo hacia el azul del cielo.

domingo, 24 de abril de 2011

Opositar: introducción a la casuística



Queridos lectores,



Siento no haber escrito en muchos días, pero en las próximas líneas comprenderéis el por qué de mi sequía.


Han pasado demasiadas pocas cosas en mi vida que merecieran la pena ser retratadas en este espacio porque no quería caer en el dramatismo tan propio de mí en mi blog anterior (del que alguno no teniáis apenas conocimiento y que está clausurado al público en la actualidad).


Por ello, preferí dejar mis momentos "calaverianos" (Tómese como referencia la escena de Ser o no Ser de Ernst Lubitsch) para mi regocijo personal y plasmarlos en otros hobbies que reciben peores críticas, si cabe, que esto. Pero así es la vida.


Como iba comentando, últimamente me estoy centrando más en estudiar para el examen de oposición que me he impuesto aprobar a la primera. ¿Qué es lo que significa esto? Que vivo por y para esos apuntes. Me han convocado en el BOAM, que no en el BOE y, aunque no hay fecha de examen, ya huelen las barbas del vecino a humillo y yo, no encuentro agua por ningún lado.


El caso es que, entre debates con mi pequeño Mussolini interior y pequeñas representaciones dramáticas dentro del pequeño estudio teatral en el que se ha convertido mi cuarto, me voy entreteniendo semana tras semana, siendo consciente de que la lista de cosas que no puedo hacer mientras preparo este examen se va incrementando de manera esponencial.


Cosas como por ejemplo:

- Viajar

- Entrar en FB cada vez que me da el monazo

- Perder la tarde viendo la tele

- Bebiendo de manera desenfrenada (vale, eso no es sano nunca, pero perder la única mañana a la semana que tienes libre abrazada al wáter como si fuera tu mejor amigo, no compensa, insisto).

- Leer libros

- Jugar a los videojuegos (eso no lo he hecho nunca)

- ...

Por no hablar del hecho de que estoy empezando a hacer cosas de maruja, o más bien cosas de Flora, Fauna y Primavera de "Aquí no hoy quien viva".

El caso es que seguiré en mis próximos post recordando un paraíso llamado pasado y que siempre nos parece mejor, como a Karina.

domingo, 3 de abril de 2011

Tenía que decirlo

La verdad es que este es un post denuncia.

No sé si habréis visto el anuncio en el que un tipo con cara de premio nobel de economía no sabe qué hacer con el cartón del rollo de papel higiénico y que usando la marca X ahora lo puedes tirar al propio wc porque se deshace.

Cuando lo vi, me impresionó. Me sentí como el del mito de la caverna, como Charlton Heston en el Planeta de los Simios. ¿Vivo en un mundo de gilipuertas? ¿Tan complicado es tirarlo a la bolsa del reciclaje de papel? No, en serio, ¿tan complicado es?

Pero lo peor de todo, cuando me planteé seriamente coger el petate e irme de asceta al campo base número 1 del Everest fue cuando en las noticias lo comentaron. Resulta que un equipo de científicos se ha pasado 4 años investigando para obtener dicho papel contuntente que aguantara el rollo del papel de limpiarse el culo.

¡4 años!

Por el amor de Dios, ¡la vacuna contra la malaria no llevó 4 años! La tecnología para mandar un satélite al espacio no tarda 4 años. ¿En qué pensamos cuando firmamos los presupuestos? ¿Estamos todos borrachos?

- Sr. Director General, aquí están los presupuestos para el año que viene.

- ¿Y esta enorme partida que pone IPRPC? ¿Qué significa?

- Es la partida de la Investigación del Papel del Rollo del Papel del Culo, Sr. Para que nadie nunca jamás tenga que ir del baño a la cocina a tirar el cartoncito.

- Dios mío, es un gran avance para la humanidad. Que destinen a esa investigación también todo el dinero que tenemos para obra social.


De verdad, por mí, que paren el mundo, que me bajo.