Una persona que prepara un examen tras mucho tiempo sin estudiar (y mucho tiempo es mucho tiempo, no el espacio que hay entre cuatrimestre y cuatrimestre), tiene que hacer una puesta a punto a su estuche.
De manera que uno coge y empieza a buscar bolígrafos que pinten más allá de una cuarta línea seguida, un subrayador que en su momento fue amarillo y ahora ha adquirido un tono mostaza que prefieres no saber de dónde viene y que a la tercera palabra que subrayas decide que para qué.
Porque, y sé que esto que voy a decir va a levantar ampollas entre algunos, subrayar bien es un arte. Un Arte con mayúsculas. Seamos sinceros; casi todos nosotros nos ponemos a subrayar TODO conforme leemos, que parece que acabemos de aprender a juntar sílabas y vamos con el dedo señalando cada letra. ¿Ah, por dónde iba? ¡Pues por donde ya no está subrayado!
Realmente para subrayar como es debido, primero te tienes que leer todo el texto (en su caso, tema), pero no por encima, no, leyéndotelo. Después, vuelves a empezar, parando en cada párrafo o subíndice para asimilar la idea; ahí es cuando coges el subrayador, preferentemente amarillo y subrayas la idea concepto. Después, con otro subrayador, señalas las palabras clave. Pero, ¡cuidado! Hay leyendas urbanas que dicen que si subrayas en rosa o en azul tu cerebro es incapaz de retener ese concepto, hay que decantarse por el naranja, verde o, arriesgando al máximo, al morado. Aunque esa leyenda urbana la he oido de un montón de colores.
Aproximadamente, por tanto, para hacer un cálculo, puedes llegar a tardar del orden de 2 a 3 horas en subrayar un tema de 10 folios. Eso sí, aprendértelo, no creo, pero te va a quedar súper-cuco. Luego ya, cuando hayas efectuado esa primera fase, está la fase del resumen, en la que conseguirás, con suerte, que 10 folios de ordenador, se te queden en 10 folios escritos a mano.
Lo suyo sería que cogieras el tema, te lo leyeses con atención, sobre todo en las palabras destacadas con tu subrayador, y al terminar, empezas a resumir leyéndote primero el apartado entero para ir, redactando a tu manera, de forma comprensible el concepto general del párrafo en cuestión. Cuando, pasadas unas 5/6 horas, tengas tu resumen hecho, has de volver a coger los subrayadores y hacer exactamente el mismo ejercicio que con el tema original. Otra obra de arte. Eso sí, a lo mejor, te queda largo para repasar, por lo que lo mejor es que cojas otro folio y hagas un miniresumen del mismo, así hasta que te quede una palabra, por ejemplo "Neolítico" para hacer saltar en tu cabeza todos "los principios activos de la porosidad de los materiales de contrucción de invernaderos en la parte del litoral de la provincia de Almería".
Eso sí, más te vale que sepas seguro que te va a caer eso, porque como tengas otros 40 temas más, no hay tiempo en la Historia de la Humanidad para que te lo aprendas.
Así que, como todos, cogeremos el subrayador amarillo-mostaza o en su defecto un portaminas "casa pepe" y empezaremos a guarrear el tema y, como mucho, haremos un resumen que más o menos será lo mismo que hacían los monjes amanuenses en las bibliotecas medievales, es decir, un ejercicio puro y duro de trascripción.
Creo que nadie pondrá en duda que la reina del subrayado eres tú. Eres la Rafa Nadal del subrayado.
ResponderEliminarPero si yo hubiera tenido que hacer eso que dices tú, estaría ahora mismo sacandome Teorias de la Democracia, entre otras mierdacas...
Lo que tu hacias, querido lukitas, era un atentado al buen gusto, COMBINAR ROSA Y ROJO en los apuntes! y cuando estabas que lo tirabas, cambiabas el rosa por el naranja... NARANJA Y ROJO! un no parar, vamos...
ResponderEliminar