Que te escribía un blog entero



jueves, 24 de febrero de 2011

Mi Pequeño Barrio

Dejadme que me adentre en las peculiaridades de mi barrio.
Es un barrio grande, céntrico, y, como todos los barrios céntricos de cualquier capital están llenos de señores y señoras mayores. Lo único de "Señoras Que" que no he visto en mi barrio es lo de uqe bailen entre ellas pasodobles, porque no tenemos fiestas del Barrio. Que es una cosa bastante peculiar, si lo vienes a pensar.
Pero no, hace dos años la Junta de Distrito decidió alquilar los espacios para las casetas de feria en vez de por 6.000 € la semana (que ya está bien), por 36.000€, debido a la crisis. A lo que yo me pregunto: ¿Crisis de quién? Si se gasta menos lo suyo es bajar el precio del alquiler de la parcela, ¿no?
Otra cosa a explicar es la definición de "parcela" que viene a ser el espacio de un par de coches aparcados. Porque en mi barrio no hay dónde poner ni siquiera un recinto para las fiestas, así que se ponen en la intersección de dos calles, que es un poco amplia. Y allí se ponen los puestos de tiro para conseguir un peluche, la tómbola y su muñeca chochona, la churrería y el escenario.
El escenario es importante, no os vayáis a creer, sobre todo por lo que puede haber encima. La verdad es que, para ser en Madrid, es muy cutre, las cosas como son. Tocaban grupos heavys (de los malos), venían magos que se creían graciosos... pero todos los años venía algún grupo conocido. Un año vino La Unión y otro El Efecto Mariposa (Quién les ha visto y quién les ve).
El caso es que yo, de pequeña, no iba nunca, no fuera a ser que me hiciera amiga de alguien del barrio (cosa que a mis padres les asustaba muchísimo, no consigo a comprender por qué), pero ya de mayor, he ido más de una y más de dos a colaborar con la caseta que teníamos puesta. Y ahí un buen ambiente entre las varias asociaciones, el equipo de fútbol del barrio y tal sí se generaba. Que no, que no había "Señoras Que" bailaran pasodoble, pero divertido era.
Ahora no, ahora, sólo mantenemos la Procesión, a la que, eso sí, sólo van "Señoras que".

domingo, 20 de febrero de 2011

Recitales

Pequeño homenaje a Rubén Darío.
Me acuerdo cuando en el colegio me hacían aprenderme cosas de memoria.
Nunca lo entendí. Me parecía algo absurdo. ¿Para qué?, si dentro de unos días se me habrá olvidado. Ay, alma de cántaro, que de tanto hacernos repetir hasta la saciedad dónde nacía el Ebro, dónde desembocaba, cuáles eran sus afluentes, aún lo puedo repetir de carrerilla, sin llegar a entender aún por qué se le llama Delta del Buda. Y más aún, tú crees que no te acordarás a las tres horas, pero más de 15 años después te sigues acordando de aquel
"Abenamar, Abenamar/moro de la morería/el día que tú naciste/grandes señales había./La mar estaba en calma/la luna estaba crecida/moro que en tal signo nace/no debe decir mentira./No te la diré señor,/aunque me cueste la vida. "
(Juro y perjuro que no la he ido a buscar).
Pero claro, los años pasan y, como un enfermo que pierde la memoria a corto plazo, pues tú igual.
Que un día te estudias una cosa, piensas que te lo sabes, que se quedará en tu memoria para siempre, que te acordarás de cada una de las funciones y competencias, de las fechas de las leyes y de los artículos. Pero no. Ni reglas mnemotécnicas ni leches. Tú, a los diez minutos piensas: ¿Era el 64 o el 53? Pero nada, ni queriendo.
Y entonces dices para tus adentros "Serán las drogas" Pero no me drogo. Entonces es cuando tomas conciencia de la decrepitud del cuerpo humano. Y de que lo de la retentiva es algo que no es para ti. Así que asumes que tienes que hacer lo mismo que cuando tenías siete años y te obligaban a memorizar poemas. Una y otra vez, y así, a lo mejor, a los 15 años, se te queda en la memoria grabado a fuego.

jueves, 17 de febrero de 2011

Cambios

He decidido que cuando pueda y quiera, en vez de coger fotografías de internet, voy a dibujar en un post-it lo que quiera expresar y lo voy a publicar junto al texto.

Hoy, estrenamos esta innovación.



Lo acompaño de unos versos que canta Sabina en el directo de "Cerrado por Derribo".

Este adiós no maquilla un hasta luego,
Este nunca no escondé un ojalá,
Estas cenizas no juegan con fuego,
Este ciego no mira para atrás.
Este notario firma lo que escribe,
Esta letra no la protestaré,
Ahórrate el acuse de recibo,
Estas vísperas, son las de después,
A este ruido, tan huérfano de padre,
No voy a permitir que taladre
Un corazón podrido de latir.
Este pez ya no muere por tu boca,
Este loco se va con otra loca,
Estos ojos no lloran más por ti.

martes, 8 de febrero de 2011

Reinas del baile

www.tvfanatic.com

¿Quiénes son las reinas del baile?

Sí, Queridos Lectores, queridos amigos y amigas, las reinas del baile son las que nos imaginamos. Esas chicas de 17 años que se suben a un escenario en las películas americanas de adolescentes (y que con tanto desprecio tratamos cuando las vemos). Esas que son malas malísimas pero todas quieren ser como ellas y todos quieren salir con ellas.
Las reinas del baile son las dueñas del cotarro.
El problema es que el cotarro desaparece.

¡Oh, observad cómo un cántaro de agua se cae al suelo y se rompe en mil pedazos!

Pues bien, eso es lo que pasa con los institutos y los colegios. Que el cántaro se rompe. Y más temprano que tarde.
Y esas reinas de la belleza, esas musas de fantasías adolescentes, se van mezclando con unas y con otras reinas, con vicereinas, con las odia-reinas. Y el baile, por fin, se acaba.

La mayoría de las veces, el reinato finaliza y, tras unos meses de adaptación, la reina asume que ha abdicado y se comporta como el común de los mortales.

Otras veces, lamentablemente, no. Las reinas deambulan con el moño deshecho, el cetro sin purpurina y la corona caída de medio lado, comportándose como les da la real gana y exigiendo al vulgo que la atiendan, la consideren y que la admiren.

El resto, sin embargo, más o menos partidarios de exhibiciones subjetivas y muchas veces influidas por la inmadurez adolescente, ignoran semejantes peticiones de una loca desarrapada, de una Cenicienta a la que el Príncipe nunca encontró.

Y ahí vienen los dramas. Salidas de tono, comportamientos estrambóticos y numeritos varios son lo que conforman las apariciones públicas de estas Reinas del Baile que siguen oyendo la música de coronación muchos años después de acabar el instituto.
¡Pobres juguetes rotos!
www.introspeccionesdeunaninfasinalas.blogspot.com

Os recomendaría que decoraráis vuestro dormitorio con largos velos que cubrieran la cama, con muchos peluches que rezaran en el pecho las palabras ya casi no oidas "Te quiero" y que allí, postradas en el lecho de sábanas de seda esperaráis a que el príncipe os viniera a buscar.
Pero, por favor,

¡Dejad de dar por culo ya!

Dejad de intentar llamar la atención con numeritos que ni en las peores telenovelas aparecen, con esa trascendencia fingida, con esa pose de divina de la muerte. ¡Basta! ¡Madurad!

Obviamente podréis decir que nunca fui reina del baile en el colegio. Acertáis. De lleno. ¿Me importa? No.
Yo me conformo con ser la Princesa de mi Reino que es mi casa. Luego, para salir al mundo, con la armadura bien puesta, los dientes apretados con mi mejor sonrisa y mi mejor talento y voluntad. Me princeseo yo sola. Y tan feliz.

lunes, 7 de febrero de 2011

Lápices de colores

Una persona que prepara un examen tras mucho tiempo sin estudiar (y mucho tiempo es mucho tiempo, no el espacio que hay entre cuatrimestre y cuatrimestre), tiene que hacer una puesta a punto a su estuche.
De manera que uno coge y empieza a buscar bolígrafos que pinten más allá de una cuarta línea seguida, un subrayador que en su momento fue amarillo y ahora ha adquirido un tono mostaza que prefieres no saber de dónde viene y que a la tercera palabra que subrayas decide que para qué.
Porque, y sé que esto que voy a decir va a levantar ampollas entre algunos, subrayar bien es un arte. Un Arte con mayúsculas. Seamos sinceros; casi todos nosotros nos ponemos a subrayar TODO conforme leemos, que parece que acabemos de aprender a juntar sílabas y vamos con el dedo señalando cada letra. ¿Ah, por dónde iba? ¡Pues por donde ya no está subrayado!
Realmente para subrayar como es debido, primero te tienes que leer todo el texto (en su caso, tema), pero no por encima, no, leyéndotelo. Después, vuelves a empezar, parando en cada párrafo o subíndice para asimilar la idea; ahí es cuando coges el subrayador, preferentemente amarillo y subrayas la idea concepto. Después, con otro subrayador, señalas las palabras clave. Pero, ¡cuidado! Hay leyendas urbanas que dicen que si subrayas en rosa o en azul tu cerebro es incapaz de retener ese concepto, hay que decantarse por el naranja, verde o, arriesgando al máximo, al morado. Aunque esa leyenda urbana la he oido de un montón de colores.
Aproximadamente, por tanto, para hacer un cálculo, puedes llegar a tardar del orden de 2 a 3 horas en subrayar un tema de 10 folios. Eso sí, aprendértelo, no creo, pero te va a quedar súper-cuco. Luego ya, cuando hayas efectuado esa primera fase, está la fase del resumen, en la que conseguirás, con suerte, que 10 folios de ordenador, se te queden en 10 folios escritos a mano.
Lo suyo sería que cogieras el tema, te lo leyeses con atención, sobre todo en las palabras destacadas con tu subrayador, y al terminar, empezas a resumir leyéndote primero el apartado entero para ir, redactando a tu manera, de forma comprensible el concepto general del párrafo en cuestión. Cuando, pasadas unas 5/6 horas, tengas tu resumen hecho, has de volver a coger los subrayadores y hacer exactamente el mismo ejercicio que con el tema original. Otra obra de arte. Eso sí, a lo mejor, te queda largo para repasar, por lo que lo mejor es que cojas otro folio y hagas un miniresumen del mismo, así hasta que te quede una palabra, por ejemplo "Neolítico" para hacer saltar en tu cabeza todos "los principios activos de la porosidad de los materiales de contrucción de invernaderos en la parte del litoral de la provincia de Almería".
Eso sí, más te vale que sepas seguro que te va a caer eso, porque como tengas otros 40 temas más, no hay tiempo en la Historia de la Humanidad para que te lo aprendas.

Así que, como todos, cogeremos el subrayador amarillo-mostaza o en su defecto un portaminas "casa pepe" y empezaremos a guarrear el tema y, como mucho, haremos un resumen que más o menos será lo mismo que hacían los monjes amanuenses en las bibliotecas medievales, es decir, un ejercicio puro y duro de trascripción.