No tiene nada que ver que el domingo por la noche pusieran en la televisión "The Holliday" ni que últimamente esté con la permanente sospecha de que todo me interactúa de una manera mística o superior a mi intelecto. Pero es cierto que de un tiempo a esta parte, he vuelto "consapevole" (en castellano ... un segundo que lo tengo en la punta de la lengua... umm... ¿consciente?) de que me he tratado siempre como si fuera la actriz secundaria de la película de mi vida. Siempre. Y no es algo que pueda echar en cara a los demás, para nada, en absoluto. Los demás tienen su propio largometraje, faltaría más. Relegándome, montando el numerito para que otros pudieran hacerme llegar su ayuda, dramatizando una barbaridad para hacerme notar, mientras que luego me comportaba con abnegada dedicación a los demás.
Ha llegado el momento de chupar cámara. Sin sentirte mal por robar un plano. Esto no es una serie coral. Es MI VIDA, son MIS OJOS y es MI COLOR DE PELO. ¿Qué pasa?

En la peli resuelven el problema viendo otras películas, para coger confianza ante los abusos de los demás. Ojalá fuera tan fácil. Pero por lo menos, me han dado una pista. Me voy a hinchar a ver películas de Katherine Hepburn y de Lauren Bacall. ¡Qué mujeres!

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