Que te escribía un blog entero



martes, 26 de junio de 2012

Si no puedes con ellos, únete

Hace una semana de mi fatídico examen. Y digo fatídico porque se presentaba como la "Crónica de una muerte anunciada", aunque en principio me muestre optimista con el resultado. Cuestiones académicas a un lado, este post hace hincapié en un pequeño cambio de actitud hacia mi persona. Porque si no les vences, únete a ellos.
Los últimos días previos de verdad hubiera querido redactar algunas líneas con mis confusos sentimientos, que oscilaban entre el llanto y la risa, pasando por una apatía extraña en mí.
Llorar por entrenadores de fútbol prematuramente trasladados al barrio de los muertos, ataques de egolatría y de paranoia de envergadura demasiado amplia incluso para Stalin, pasando por un contraste entre "toquitis" y "mimosidad" preocupante. Pero lo sorprendente del tema es que siempre partía del concepto de la causa, asumiéndolo como una parte connatural del proceso que estaba viviendo.
Curioso el proceso este de pensar que te estás volviendo loca, pero si en realidad crees que te vuelves loca entonces estás cuerda. Un pez que se muerde la cola.
Y como consecuencia de esto, he decidido sacar la gamberra que hay en mí. Empezando por esperpentizar mis defectos, reirme de mí (sin dejar, y aviso ya panda de cabrones, que os conozco, que los demás lo hagan) e intentar reirme un poco más de mis fracasos y tomarme con más relativismo las cosas y, si no soy capaz, por lo menos quedarme bien a gusto gritando con vehemencia cosas lindas y finas que recuerden a las peleas clandestinas de suburbio.
Así que intentemos sonreir a las cosas buenas y asumir que siempre va a haber algún listillo que se ría de uno, con más o menos razón y muchas veces posiblemente tocando los cojones a dos manos, pero puede ser que si nos reimos con esa persona de nosotros mismos, empiece a hacer una introspección y de paso conocerse un poquito mejor. Y si no la hace, peor para ella.

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