Que te escribía un blog entero



sábado, 31 de diciembre de 2011

Resumen del año

No nos vamos a engañar. Como dijo el personaje de Mark en la película de Richard Curtis "Love Actually", "En Navidad se dice la verdad". Ha sido un año malo, bastante malo. Está de hecho en mi top5 de año chungos. Y van dos seguidos. Y ya sabemos el refrán de que no hay dos sin tres. Estoy por meterme en la cama y levantarme dentro de un año.


Ha sido un año en el que me he conocido a mí misma y no me ha gustado lo que he visto. He tenido momentos de paranoia, momentos en los que de verdad creía que todo estaba organizado para que yo tuviera que joderme. He vuelto a ser dependiente, como a los... umm... ya ni me acuerdo. Cuestión que me eriza los pelos de los brazos habida cuenta del acuciante panorama artístico de este país y de la privatización de empresas públicas. Terminas por apreciarte única y exclusivamente como un valor-inversión, cosa que, con los tiempos que corren, eres menos estable que un borracho de pie en un autobus.

He pasado mucho tiempo en casa, lo que me ha permitido también tomarme con más calma la agitada vida madrileña. Incluso la nocturna. Mi vida sentimental inexistente se contradice bastante con mis dosis exageradamente altas de dramatismo existencial hasta por el hecho de engordar un par de kilos. Sí, qué pasa, resulta que he llegado a la conclusión que soy un tipo "Fiona" y yo me tenía más por una "Rapunzel" cualquiera.

En cuanto a mis amigos, he visto que algunos a los que he denominado amigos no eran más que simples colegas y también que algún colega se ha comportado conmigo como buen amigo. Decepciones que te da la gente en quien confías ciegamente que te entristecen de una manera tranquila, como las gotas que una tras otra terminan por erosionar la tierra, doloroso pero no tanto como para llorar. Amigos que se van de tu lado porque no es fácil aguantar el bajón quincenal, porque no hay más remedio que marcharse lejos y aguantar. Amigos que te dan un aliento cálido de tanto en tanto y otros a los que no puedes llegar porque no cumples las expectativas. Cuando lo único que pides es que te abracen, aunque sea cobrando por horas.

Ha sido un año en el que he luchado contra molinos, como si me fueran a atacar. Pero no, me atacaba el hecho de no ser capaz de ponerme a moler trigo junto a ellos, y convertirme en una escéptica.

Un año en el que no he podido ver apenas a aquellas personitas que son las únicas que consiguen que las lágrimas se me metan para dentro y, en vista de las previsiones, tampoco las veré mucho el año que viene.


Pero no todo ha sido nefasto, los martes buenos al salir de clase, la sensación de que hay una luz al final de esto y el querer compensar con creces los esfuerzos que se están haciendo por mí. Porque pienso ser agradecida, porque ya lo soy. Gracias a todos los que habéis sido capaces de escuchar mis conversaciones tremendamente aburridas sobre mi vida actual, los que me habéis llamado o visto preguntándome qué tal estaba y os habéis quedado a sentir mis ojos manga hacerse chiquititos. Gracias por la enorme variedad de planes que me habéis ofrecido. Gracias por obligarme a salir de casa y gracias por no decirme ni una sola vez "¿No deberías estar estudiando?". Gracias por no dar pie a que el drama se instale de coinquilino en mi habitación y por provocarme a continuar con esta marcha.


Con suerte, el año que viene, estaré diciendo que ha sido el año en el que he conseguido algo por mí misma, que los fines de semana vuelven a ser para mí y que he sonreído más que llorado. El 2012 se me presenta como si estuviera en la parte de abajo de una de las cuestas de Lavapies y no me quedara más remedio que subirla para llegar a casa. Así que lo haré despacito, tomando aliento a cada paso.

1 comentario:

  1. Llevas consiguiendo cosas por tí misma desde el 12 de enero de 1984. Lo sé de buena tinta. Que éste año se cumplan todos tus sueños.

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