Que te escribía un blog entero



miércoles, 9 de noviembre de 2011

Persecuciones



Creo que alguien me esta persiguiendo.

Pongo en antecedentes.

Hace unos meses solicité una beca de formación para compaginarla con los estudios de mi oposición. Pasé la primera fase, la cosa pintaba bien. La segunda fase, la entrevista personal, por desgracia (o no tanto, todo pasa por algo en esta vida) no fue tan del agrado del tribunal como del mío. El caso es que al ver la lista de suplentes entre los que me encontraba, me saltó un nombre. Un nombre de hombre. Bueno, de hombre no sé, masculino sí era, desde luego.

Esta mañana, han llamado a mi casa para comunicarme que habían salido las listas de los admitidos al primer examen de la oposición a la que me presento. 729 solicitudes ha habido, nada menos. Mientras charlaba con mi compañera de academia (un día haré un post sobre la academia), un nombre me ha llamado la atención. Mucho. Muchísimo. Y sí, efectivamente, volvía a ser ese nombre que me transportaba a una edad que está envuelta (gracias a la vida que he tenido después) en una nebulosa turbia.

Este hombre me persigue. De verdad que me he acojonado un poco, no lo voy a negar.

Se trata de un individuo de mi curso al que echaron por ... umm... cómo decirlo, por tener una manera de asimilar los conceptos un poco particular. Debido a sus características físicas llamativas desde los 11 años, estaba claro que la sangre, mucho, al cerebro, no le llegaba. Después, en mi época de la facultad, le volví a ver, menos mal que hubo un intervalo bastante amplio de tiempo entre el fin de la escuela y ese momento. Prepotente y sobrado como sólo un ignorante que se jacta de sus payasadas.

El caso es que tras un periodo en el que, como solemos hacer todos, añadimos al facebook a todo compañero de clase, aunque sea un instante, no volví a saber de él. Hasta ahora.

Y en el fondo de mi ser, lo que me reconcome por dentro, son dos cosas:

La primera, que se saque él la plaza y yo no. Eso sería muy muy muy jodido, dada la estima que le tengo. Pero puede ser, es una variable perfectamente factible. La segunda, que los dos aprobemos y sea un "compi de promo", lo que implica tenerle más o menos cerca el resto de mi vida. Repelús.

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