Que te escribía un blog entero



domingo, 27 de noviembre de 2011

Monje Tibetano



Es de sobra conocido por mis amigos que mi vida sentimental es más inexistente que el monstruo del Lago Ness: hay quien dice que existe, hay incluso quien dice que lo ha visto.

Hace un tiempo, una amiga me dijo que me iba a presentar a un amigo de su novio que creía que me pegaba y que éste insistía en que era muy simpático. Dejando a un lado que los chicos no usan el "es muy majo" como hacemos las tías para decir que nuestra amiga es un coco, pensé que es bueno en cualquier circunstancia, tener la mente (ojo, he dicho la mente) abierta a conocer gente nueva.

Anoche, charlando con mi amiga y su novio, surgió el tema. Me dio algunos datos, comentamos que podríamos quedar todo el grupo a tomar algo y que se viniera sin más intención que la de ampliar un poco el grupo y bueno, si pasaba algo, era un plus.

En un momento determinado, preguntándole que de qué le conocía, me dio su nombre y apellidos. El nombre me resultaba familiar, muy familiar. Tan familiar como si lo hubiera estado ¡¡¡LEYENDO EN LAS LISTAS DE NOTAS DE LA FACULTAD DURANTE 5 AÑOS!!! Efectivamente, compañero de clase, de facultad, no del grupo de amigos, pero está en la misma orla que yo. Increíble el mundo lo jodidamente pequeño que es.

Entre risas, comentamos lo cómico de la situación si hubiéramos quedado y el novio de mi amiga le hubiera comentado que le iba a presentar a una amiga.

Así que nada, la suerte o no suerte de mi vida sentimental continúa, ayudada siempre por anécdotas muy cómicas. Y es que, en el fondo, lo que importa al final, en la vida, es reirse.


PD: Ya sé qué estáis pensando... cuando os vea os diré el nombre, ansias...

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Persecuciones



Creo que alguien me esta persiguiendo.

Pongo en antecedentes.

Hace unos meses solicité una beca de formación para compaginarla con los estudios de mi oposición. Pasé la primera fase, la cosa pintaba bien. La segunda fase, la entrevista personal, por desgracia (o no tanto, todo pasa por algo en esta vida) no fue tan del agrado del tribunal como del mío. El caso es que al ver la lista de suplentes entre los que me encontraba, me saltó un nombre. Un nombre de hombre. Bueno, de hombre no sé, masculino sí era, desde luego.

Esta mañana, han llamado a mi casa para comunicarme que habían salido las listas de los admitidos al primer examen de la oposición a la que me presento. 729 solicitudes ha habido, nada menos. Mientras charlaba con mi compañera de academia (un día haré un post sobre la academia), un nombre me ha llamado la atención. Mucho. Muchísimo. Y sí, efectivamente, volvía a ser ese nombre que me transportaba a una edad que está envuelta (gracias a la vida que he tenido después) en una nebulosa turbia.

Este hombre me persigue. De verdad que me he acojonado un poco, no lo voy a negar.

Se trata de un individuo de mi curso al que echaron por ... umm... cómo decirlo, por tener una manera de asimilar los conceptos un poco particular. Debido a sus características físicas llamativas desde los 11 años, estaba claro que la sangre, mucho, al cerebro, no le llegaba. Después, en mi época de la facultad, le volví a ver, menos mal que hubo un intervalo bastante amplio de tiempo entre el fin de la escuela y ese momento. Prepotente y sobrado como sólo un ignorante que se jacta de sus payasadas.

El caso es que tras un periodo en el que, como solemos hacer todos, añadimos al facebook a todo compañero de clase, aunque sea un instante, no volví a saber de él. Hasta ahora.

Y en el fondo de mi ser, lo que me reconcome por dentro, son dos cosas:

La primera, que se saque él la plaza y yo no. Eso sería muy muy muy jodido, dada la estima que le tengo. Pero puede ser, es una variable perfectamente factible. La segunda, que los dos aprobemos y sea un "compi de promo", lo que implica tenerle más o menos cerca el resto de mi vida. Repelús.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Cosas que hacer cuando estás enferma



Podría realmente decirlo, pero las anteriores descripciones de mis catarros no tuvieron el éxito esperado. Comentadas fueron, pero no para bien.

El caso es que os voy a contar otra cosa mucho mejor.

Alguna de las cosas que voy a hacer cuando me saque la plaza. O en su defecto, cuando no me la saque, pero decida que se acabó eso del claustro, que puede pasar.


1. Independizarme: no por nada, conste que tengo que reconocer que vivo muy bien en donde estoy, pero será un cambio de vida importante y creo que será un buen momento para empezar desde abajo también en esto. Tengo pensado empezar en una casa por debajo de mis posibilidades para poder ir subiendo hasta la casa de mis sueños. Quiero vivir en más de un piso, odiar las mudanzas, aprender a quedarme con lo de verdad importante y sobre todo, intentar ser feliz con lo que tenga. Además, no pienso pasar mucho por casa ;)


2. Apuntarme a clases de teatro: Voy a empezar por un curso amateur, algo no demasiado complicado, a ver si me gusta tanto como creo que me gustará. Quién sabe, Maria Galiana hizo su primera película casi a los 60 años... Además, yo lo voy a hacer por gusto, por puro amor al teatro.


3. Idiomas: ya casi se me ha olvidado todo el árabe que aprendí. Y eso no puede ser. Me volveré a apuntar, con Hassan, mi profesor de árabe que me sigue parando cuando me lo encuentro en sitios tan extraños como el aeropuerto.

Y ya puestos, alternar los cuatrimestres entre inglés y francés. También tengo idea de apuntarme el primer mes de julio que trabaje, en un curso intensivo de alemán, por aquello de tocar un poco las narices.


4. Ir al cine, al teatro, a exposiciones: porque todo lo anterior lo haré hasta la prudencial hora de las 19:00 - 20:00 horas de cada tarde para poder, de verdad, pasarme a tomar cañas con todos aquellos a los que siempre les doy largas ahora porque tengo que estudiar.


5. VIAJAR: España es una gran desconocida para mí, así como casi toda Europa, así que, mi intención es, por lo menos, una vez al mes, irme un fin de semana a visitar algún lugar.


6. Algo de deporte habrá que hacer, así que yo creo que Comprarme una bicicleta o apuntarme a yoga es una buena opción. Seré la primera funcionaria del Ayuntamiento que llega al trabajo en tacones y bici, puede estar gracioso, cuanto menos.


7. Salir, salir, salir. Así que más vale que no os llenéis de niños antes de que apruebe.



Estas son algunas de las cosas, seguiré poniendo más en próximos post. Así que no gastéis toda vuestra juventud antes de que yo apruebe, porque necesitaré compañía para alguna de estas cosas.