Que te escribía un blog entero



jueves, 22 de septiembre de 2011

Cambio de perspectiva

Al hilo de mi post anterior, unos días más tarde, estaba casualmente en la calle, muy posiblemente yendo a comprar algún material de oficina (de acuerdo, material escolar, pero así me quito puntos, conste), cuando a lo lejor vi a mi High Definition Kuality que aparcaba la moto en la acera enfrente de mi ventana.


Recordadme que otro día haga el correspondiente post crítica sobre el tema de aparcar.


El caso es que me bastaron algunos segundos para que no sólo una copa, sino toda la cristaleria rompiera el hechizo. Feo, gordito y bastante gañán fueron los tres adjetivos que se me revelaron al verle desde otra perspectiva.


¡Qué desilusión! ¿Y ahora qué será de mi vida? ¿Qué haré por las mañanas recién levantada? ¡Qué desastre! ¡Todos mis sueños! (Está bien, no fue así exactamente, pero estruendo de cristales sí hubo).


Pero la historia no acaba ahí.


A la noche siguiente, antes de irme a dormir, mi alma cotilla tiende a asomarse a la ventana. Costumbres que tiene una de toda la vida. Me encanta ver si hay gente, si no, si hay fútbol, ver a la gente en el bar de enfrente viéndolo desde la esquina, si es la hora de salir del cercano cine ver cómo las parejas salen abrazadas.


Fue ahí cuando, como por instinto miré hacia arriba y cuál es mi sorpresa que tres pisos más arriba veo una figura masculina en uno de los balcones fumando y mirando hacia mi ventana. Sorprendida, me retiro rápidamente, no sin antes sospechar que se trata, efectivamente, ¡de High Definition Kuality!


Lo peor de todo es que a la mañana siguiente, antes de la hora convenida para que recoja la moto, vuelvo a mirar al balcón de la noche ¡y me lo vuelvo a encontrar! Con tan mala suerte que este otro ángulo tampoco le favorece demasiado. Más calvo, rijoso y hasta un pelín psicópata, si me permitís, son elementos definitorios para mí.


Y es que, al final, seamos sinceros, el amor es para las películas. Porque si esto fuera una peli romántica de EEUU, yo me estaría trasladando y él me ayudaría con la mudanza en las empinadas cuestas de San Francisco.


Pero ese, es otro tema.

martes, 6 de septiembre de 2011

Amores platónicos

Una vez dije que tener un amor platónico es como coger la silla de la playa, el metro, bajarse en Serrano, ir al escaparate de Loewe y sentarse a esperar que un bolso cueste 30€.

Inútil, ingenuo y una absoluta pérdida de tiempo.

Como cada día desde que llegó el verano, veo, al abrir las persianas para airear la casa, bajar a un hombre (porque si digo chico le quito toda magia a esta historia) con su casco blanco y subirse en la moto que tiene aparcada debajo de mi ventana con una matrícula HDK.

Pensaréis que qué narices tiene de relevante en esta narración la matrícula. Pues la tiene. Yo, como persona perturbada que soy y me siento orgullosa de serlo, tengo la manía de, para saber por dónde van las matrículas de los coches y motos, hago una palabra con las letras de la misma. Mi coche es CWN, si alguien encuentra alguna, por favor, que me lo diga, que llevo 7 años buscándola.

El caso es que mi motero se llama High Definition Kuality (con permiso de la Q).

El tío debe rozar los treinta, sale de casa a las 9 menos cuarto y va normalmente en vaqueros. Poco pelo, rubiejo, ojos claros (o eso creo, suele llevar gafas) y una estatura y envergadura que para muchos la quisiera.

Y es que un día de estos me va a pillar, con el pijama de Save The Animals(o en su defecto la camiseta verde loro de no sé qué promoción), el moño y las gafas, con medio cuerpo fuera y medio babeando. Y así, seamos sinceros, no te ligas a nadie.

Aquí viene pues mi problema. Ante todo hay que ser realista y pedir lo imposible. No consigo ver a qué hora vuelve, por aquello de que este cuento tiene su gracia, pero de psiquiatra tampoco estoy. Así que, claro, él se va a trabajar, tampoco es plan acercarse a decirle "Chato, ¿te tomas un coffee conmigo?" y tampoco explicarle que soy una desesquilibrada que lleva dos meses mirándole por una ventana a lo Cary Grant. Además, ¿¿¿alguien me podría, por favor, explicar cómo coño se liga a las 9 de la mañana de un martes??? ¿Vas con tacón, maquillada, con escote? ¡Queda feo, hombre!

Así tampoco sé si esto tiene mucha solución. Había pensado en dejarle una nota en la moto con algo escrito, pero ¿qué le puedo poner? ¿"Eso es un cuerpo y no el de bomberos"? ¿"Ojalá fuera tu moto para que..."? Dejemoslo ahí... También estaba la posibilidad de dejarle mi teléfono, pero no sé si quiero conocer a alguien que llama a la zumbada que deja notas en una moto.

Por tanto, una vez desechado el encuentro casual y la nota, ¿qué más puedo hacer? Le podría llamar "¡Moreno!, que tienes unos ojos..." pero tampoco creo yo que mi postura de Julieta case demasiado con esta frase.

Por lo tanto, creo que, al final, cogeré mi sillita plegable, el metro de vuelta a casa y me compraré un bolso de mercadillo.